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sábado, 8 de noviembre de 2014

SOBRE RETOS Y NUEVAS HISTORIAS


No sé si habéis escuchado hablar en alguna ocasión del Nanowrimo. Se trata de una especie de reto escritoril, según el cual hay que escribir una novela de 50000 palabras en un mes (vienen a ser alrededor de 1600 palabras cada día, escribiendo cada día), en concreto noviembre, de ahí que para muchos este mes sea el mes de la escritura por excelencia. De hecho, es una especie de concurso en USA, creo, en el que hasta diplomas dan (en plan: lo conseguíiiiii, lo conseguíiiiiii).
A lo largo del mundo tropecientas personas se retan a sí mismas o a otros a cumplirlo y sacar adelante ese manuscrito o esa idea que ronda por sus cabezas, con la idea de tener algo de lo que presumir en diciembre, famélicos, con ojeras y una barba hasta los pies (también ellas). Hay webs y páginas de Facebook dedicadas a ello, hay calendarios (como el de arriba), hay material de escritura especial, contadores de palabras... ¡Vamos, que es casi un negocio en sí mismo!
Novelas conocidas y de éxito que han salido del conocido como nano: Agua para elefantes (habrá más, pero es la única que recuerdo ahora mismo).

Bien, reconozco que lo he hecho (varias veces, no siempre en noviembre) y he sobrevivido. Cuando he acabado un ciclo, he empezado otro. Tiene varias cosas buenas:
-Te ayuda a crear una disciplina de trabajo diaria, ya que te reta a hacer como mínimo una cantidad de palabras. Llega un momento en que te parece poco y lo sobrepasas.
-Te obliga a escribir sin mirar atrás. No puedes hacerlo si quieres llegar al final. Ya corregirás al final, que además es lo ideal.
-Te obliga a planificar bien tu trabajo, que además es lo ideal (uy, que me repito).
-Esta foto concreta (tan graciosa) es la que yo uso, porque me pico con ella que no veas. Me digo: si James (ni idea de si se llama así el que la hizo, pero yo le llamo James, que dibuja muy bien, ejem) pudo, yo más (yo siempre máaasssssss).
-Te ayuda a superarte, y eso siempre es bueno, sobre todo si además superas a James (no veas lo que mola ver que un día haces más que él juajuajua).

También tiene cosas malas:
-La obsesión cuando un día no puedes trabajar y te sientes culpable (sobre todo porque James va ganando, ese maldito hijo de...).
-Cuando no tienes tiempo y quieres sacarlo de donde no tienes, sacrificando otras cosas (James no puede ganar, está claro).

No se puede olvidar que es un reto, un juego, una novela, una historia. No es importante, o más bien, hay que darle la importancia justa. Si no se puede, no se puede, y punto. No es bueno obsesionarse. James no existe, ejem...

Nota mental: Alain dice que está bien ponerse retos, pero que no está bien picarse con personas inexistentes con las que no nos une nada más que una tierna enemistad basada en quién lo hace más rápido y mejor... 
James, no es nada personal... en serio... ¡¡Pero voy ganando!!

viernes, 8 de noviembre de 2013

SOBRE FORMAS DE TRABAJAR (Y VAN... HE PERDIDO LA CUENTA)

Vaya por delante que todos los métodos de trabajo son válidos, siempre y cuando a uno le funcionen, aunque es evidente, y eso nadie puede negarlo, que los resultados no siempre son iguales.
Nadie puede negar que una buena planificación, un trabajo diario y la disciplina siempre darán un mejor fruto (la calidad es otra cuestión) que una obra escrita al albur de la inspiración, sin plan definido, cuando me venga en gana y a salto de mata. Esta última obra puede ser buena, es obvio, si la calidad del autor es indiscutible, pero el trabajo de corrección siempre será mayor. 
Recordad: un buen trabajo antes y durante te ahorra un trabajo duro después (o al menos lo facilita).

Al hilo de una "conversación" que he tenido por ahí con gente que despreciaba (ellos decían que lo respetaban, pero no es cierto, porque decir que algo es ridículo e infantil a mí no me parece respetar) la extendida costumbre de contar el número de palabras que se hacen a diario, yo diré por qué las cuento y cómo lo hago.
Uso una página llamada Sarra cannon´s wordmeter, aunque supongo que habrá mil parecidas. Este está en inglés, pero es tan básico que se entiende sin problemas. En todo caso, supongo que los habrá en castellano también. Creo un contador (son totalmente personalizables y puedes tener todos los que quieras), le pongo el título, si lo tiene, mi nombre y el número de palabras que quiero alcanzar en total. Cada día voy añadiendo lo que he avanzado y el progreso aparece en una barra de lo más mona, junto con un % de mi evolución. No sabéis hasta qué punto anima ver que vas alcanzando tu objetivo señalado, o ver que incluso puedes superarlo. 
Puede que algunos crean que los que decimos que hemos escrito X al día lo hacemos por fardar o que nos digan que somos unas máquinas, pero realmente se trata de algo totalmente psicológico, un estímulo propio. Es lo mismo que ponerse una fecha. ¿A quién no le agrada cumplir su objetivo? A mí, desde luego, me da un subidón ver que lo consigo. Es importante saltar tus propias barreras mentales.

Otra cosa que hago es que nunca, o casi nunca, releo lo que he escrito durante el día. Lo hago y lo cierro. Escribo toda la obra de una sentada y la leo toda junta una vez "terminada". Cuando corriges sobre la marcha nunca sabes si lo que haces va a cuadrar con lo anterior. Es mejor apuntar la idea y añadirla luego si es necesario, porque esa idea, al leer después, es posible que no cuadre. 
Yo antes no trabajaba así, pero me recomendaron este método y creo que es mucho mejor. Se avanza mucho más en la escritura si no te paras a cada momento y luego se corrige el conjunto, que al fin y al cabo es lo que será la obra final, por no decir que no te tiras media vida corrigiendo (que es un trabajo bastante ingrato a veces). 
Recordemos que una novela o relato no es un conjunto de escenas, sino una obra total, y como tal debe ser leído y corregido. Al leer el conjunto se ve si funciona en cuanto a ritmo, personajes, trama, etc, algo que no se ve si solo vemos el asunto escena a escena.

Y, en definitiva, así trabajo. A mí me funciona. A otros les funcionará otro método y no dejará de ser bueno, si es que les va bien.

Nota mental: sé que  no debería dejarme incitar por lo que dice cierta gente, ¡¡pero es que han dicho que no tengo sentido del humor!!

miércoles, 15 de mayo de 2013

SOBRE LA EVOLUCIÓN

Lo natural en todo escritor (o persona en general, vaya) es que evolucione a medida que va madurando en su vida u oficio, que aprenda de sus errores, que se empape con las lecturas de otros, que adopte nuevas técnicas narrativas, que se dé cuenta de sus fallos y que incluso sepa aceptar críticas por crueles que sean con su trabajo.
 
Lo normal es que todos notemos esta evolución al ver nuestros primeros trabajos. Si no vemos esta evolución.. ¡malooooo!
Para mí eso quiere decir:
-Te crees demasiado perfecto como para hacer caso a los consejos de los demás y no crees que haya nada que mejorar (algo que dudo, siempre hay algo que mejorar).
-Tus amigos/críticos no son tan buenos como crees. Si te dicen que un libro es pluscuamperfecto y no es necesario cambiar ni una coma, un nuevo clásico y todas esas bobadas que tan en boga están hoy día en blogs de amigos y coleguis, ¡maloooooooooo! (ningún libro u obra es perfecto al 100%, siempre hay algo que mejorar. Ah, eso ya lo he dicho antes).
 
Siempre que veo que un autor que evoluciona en su nuevo trabajo me emociono (soy así de sensible), porque eso quiere decir que está atento a su trabajo, pendiente de todo lo que se puede mejorar, lo cual no deja de ser una manera de cuidar a sus lectores.
Y lo mejor es que, generalmente, no se hace de modo consciente. Es así de divertido esto de la evolución.
 
Nota mental: en serio, qué emocionante es ver evolucionar a gente que incluso te cae bien. Ojalá todo el mundo se diera cuenta de que merece la pena tomarse el esfuerzo.
 
 


viernes, 19 de abril de 2013

SOBRE LA MAQUETACIÓN

Ya sé que he hablado de este tema en alguna otra ocasión, pero en las últimas semanas he tenido la ocasión (por no decir la desgraciada sorpresa) de encontrarme novelas en amazon que venían sin corregir y, sobre todo, sin maquetar.
 
Yo siempre he dicho que la calidad (o falta de ella) de nuestro trabajo la deben juzgar nuestros lectores, pero hay algo que sí está en nuestras manos, y eso es el aspecto físico de nuestra obra, esto es, la presentación.
Puede parecer algo obvio para cualquiera, pero cuando abres un libro y te lo encuentras mal maquetado y sin corregir, el rechazo es inmediato, y es probable que el lector lo deje de lado, ya que su atención se distrae con los errores y la lectura se puede hacer difícil si los diálogos son indistinguibles del resto del texto (no hay guiones, por ejemplo, o no vienen separados. A veces no se sabe quién habla, etc).
 
Nuestro libro es nuestra presentación ante el mundo, y debe ser lo más guapo posible. Seamos frívolos. Maqueémoslo:
-Usemos guiones largos y la puntuación adecuada. Que se distinga cuándo habla la gente y cuándo se describe algo. Nuestros lectores lo agradecerán.
-El formato es importante. Que las letras no parezcan bichos bailando por la pantalla. Usemos el formato "justificado".
-Que no haya cosas extrañas en el texto. Ni cambios de letra, ni de color, ni de márgenes. El lector no lo entenderá y probablemente pensará que no has cuidado tu texto.
-Cuidado con las faltas. A todos se nos escapa alguna. A TODOS. Pero hay límites. Un texto descuidado te marca de por vida.
 
Si el lector abandona nuestro libro, que no sea por una mala presentación, eso puede evitarse con una buena revisión y un cuidado exquisito de la maquetación, algo que no es tan complicado, en serio.
Si no sabes maquetar o te ves incapaz de hacerlo, o incluso de corregir un texto de modo adecuado, pide ayuda. Nadie es infalible. Nadie ha nacido sabiendo, pero debes saber ver cuándo un texto no está presentado de modo adecuado, no tienes más que abrir un libro en papel para comparar.
 
Nota mental: como con todo, yo tuve que aprender a hacer estas cosas y siempre habrá cosas que se me escapan. Desde aquí agradezco a los que me ayudan generosamente a ver mis múltiples errores.
 

lunes, 25 de marzo de 2013

SOBRE LAS COSAS NUEVAS


De acuerdo. Se te da muy bien ese género (sea cual sea), quizás incluso has triunfado en él, pero nunca debes cerrarte a otros campos, aunque sea para probarlos.
Intentar escribir algo diferente a lo que hacemos de modo habitual hace que nos abramos a nuevos frentes, nuevos lenguajes, nuevas maneras de narrar, de describir... Y eso siempre es bueno.
No es necesario hacer una novela. Basta con un relato o incluso un micro.
 
Cuando acabo un proyecto y necesito oxigenar mis neuronas yo lo hago escribiendo algo totalmente diferente para romper la dinámica narrativa de lo anterior. Suelen ser relatos graciosos, o no tanto, pero siempre muy diferentes a lo que he hecho. Con ello consigo separarme de la historia que he escrito y dejar mi cabeza lista para algo nuevo. A veces he conseguido cosas sorprendentes, y además me he divertido mucho con ello.
 
Creo que hay que estar abierto a todo tipo de estilos y posibilidades porque nunca se sabe qué te puede llegar a gustar o si te puede llegar a saturar lo que haces.
 
No hay que tenerle miedo a lo nuevo. Si no te gusta siempre puedes dejarlo, pero no intentarlo temiendo que no te vaya a salir bien es de cobardes. 
 
Nota mental: probar algo nuevo es como explorar un mundo desconocido, sin duda. Tiene su punto de aventura. Y yo, en eso y en otras cosas, soy un poco aventurera...

martes, 19 de marzo de 2013

LA PARTE TÉCNICA


Ni qué decir tiene que si vas a presentar un texto al público, éste debe estar en unas condiciones inmejorables, y para ello debe cumplir unos requisitos técnicos. Para ello, yo recomiendo usar una plantilla para todo lo que hagas, la guardes y hagas copias de ésta para cada nuevo trabajo.
La plantilla que yo uso, recomendada por una amiga, aunque cada uno puede crear la suya, porque no todos somos iguales y cada cual tiene sus manías y todas son igual de válidas, es la siguiente:
-Tamaño DinA5 (tamaño libro, para que nos entendamos)
-Letra Garamond, tamaño 12 (recuerda que la Comic Sans está más proscrita que el-que-no-debe-ser-nombrado)
-Formato justificado (que cuadre con los márgenes del folio), el resto da imagen de descuido (al menos para mí... y no he visto ningún libro serio escrito con otro formato)
-Interlineado sencillo (aunque el 1,5 también vale si el texto es corto y quieres que parezca más largo)
-En el apartado de las sangrías, si usáis Word, donde pone Especial: primera línea, para que el texto dé sensación de limpieza y no quede apelotonado. Por no hablar de que en el cole nos enseñaron que se escribía así, la primera línea un poco hacia adentro.
-Para los nombres de los capítulos, Estilo: título 1 y para el resto, Estilo: normal
-Al terminar cada capítulo inserto un salto de página.
-Al terminar el trabajo (o cuando quieras) cambiar todos los guiones cortos por guiones largos, que son los que corresponden en los diálogos.
-Conviene escribir en negro. De todas formas, los aparatitos de tinta electrónica solo leen en blanco y negro y no apreciarán nuestras artísticas creaciones.
-No viene a cuento pero... Prólogo es cuando lo que se cuenta pertenece a la historia (el asesinato que vio el prota de niño, el primer mono que muere a causa del virus en África...), no cuando tu amigo dice lo majo que eres y sus motivos para recomendar tu libro, eso es un Prefacio.
 
Sin embargo... si pensáis participar en algún concurso en el que se especifican unas normas en cuanto a formato, letra, etc. (generalmente se especifican, o así debería ser) conviene trabajar directamente en ese formato, así os evitáis tener que estar transformando el archivo para ver si cumple los requisitos o que incluso lo enviéis por despiste tal y como lo hicisteis y os descalifiquen por ello.
 
Nota mental: seguro que me he dejado algo por mucho que repase. Si alguien que lo lea ve algo o tiene sugerencias, que no tema en decirlo. No muerdo... en serioooo...