miércoles, 29 de julio de 2015

SOBRE PASAR DE TODO... Y TAN CONTENTA

Si me pusiera a contar toda la gente que me ha preguntado en estas semanas que cuando nos vamos a ver en algún congreso/evento/presentación/lo que sea, podría empezar y no acabaría hasta el mes que viene.

A todos les respondo lo mismo, y no sé si se creen que bromeo. Por si acaso, yo hago este "manifiesto":
He estado en dos congresos y en alguna presentación y evento, y he visto más que suficiente. No es mi ambiente y la verdad es que no me han aportado más que el hecho de la oportunidad de conocer a gente. Gente estupenda, de acuerdo, pero que podría haber conocido fuera de allí, con más tranquilidad y mejor, tomando un té con pastas o lo que se tercie.

No quisiera que nadie se tome esto como algo personal ni una crítica hacia todos esos magnos acontecimientos, pero en serio, no es lo mío. Para que nadie se enfade, diré que es algo totalmente personal, que no me gustan las multitudes y que encima ir para nada es tontería, cuando no voy ni a aprender nada nuevo, ni a firmar ni a presentar. Reconozcámoslo, son escaparates publicitarios, y yo odio la publi. 

Resumiendo, soy más bien asocial y prefiero moverme en grupos pequeños.
En definitiva, que dudo que vuelva a no ser que sea a algo concreto. No puedo decir de este agua no beberé, pero desde luego, mucho tienen que cambiar las cosas.

Vamos, que el que quiera verme, que mueva el culo.
He dicho.

domingo, 28 de junio de 2015

SOBRE CHURRAS Y MERINAS... ¡¡DIVISIÓN DE GÉNEROS YAAA!!

A estas alturas, si alguien ha leído "El amor es un libro en blanco", habrá quien se habrá dado cuenta de que hay cierto mensaje en la obra.
Sutil, ejem...
Bueno, no, para qué. Dejémonos de tonterías. Ha llegado la hora de hablar claro (como si alguna vez yo me hubiera cortado en mi vida).

A mí la erótica no me gusta, o al menos cierta erótica. Es decir, no la erótica que quieren vendernos como romántica de toda la vida pero con sexo. Un sexo calculado expresamente cada x páginas, en el que apenas vemos sentimientos hasta el "Te quiero" final.
¿Pero acaso no había sexo en la romántica antes? Las que empezamos a leer (y escribir) antes de Grey sabemos que había novelas románticas bien cargadas de escenas tórridas. Vamos, que no se ha inventado nada nuevo. Pero estos últimos tiempos he tenido que ver, para mi sorpresa, que Grey nos liberó, que antes nos daba vergüenza el sexo, que nos sonrojábamos leyendo ciertas escenas (sí, esas cosas y otras he visto yo misma con mis propios ojos almendrados). 

Yo no sé si Grey habrá liberado a alguien de sus pudores, pero desde luego lo que sí tengo claro es que ha roto una barrera que antes existía y que debería seguir existiendo y que, para mí, está acabando con el género (y perdonad mi tono apocalíptico): la diferenciación de géneros (y valga la redundancia). Antes el erótico era erótico, el romántico era romántico, y las lectoras de cada uno, o las que gustaban de los dos, sabían qué iban a encontrar al comprar un libro. Ahora tú compras y... ¡¡sorpresa!! Y no mola nada.

Yo solo sé que las lectoras digamos de novela romántica tradicional, en general no gustan de la erótica actual (sí, aquí podéis poner los ojos en blanco todo lo que queráis, pero me entendéis perfectamente), y que las que gustan de la erótica actual nos consideran a las que hacemos romántica tradicional sosas y aburridas (por no decir puritanas y reprimidas entre otras lindezas que he tenido que escuchar).

Así que, ¿no sería más sencillo dividir de una puñetera vez los géneros y ser todas felices? Que cada uno lea lo que quiera pero sabiendo lo que compra sería lo ideal, sin que se lleve sorpresas desagradables ni se sienta estafada por editoriales ni autoras (sin que, seguro, sea su intención).

Ahí lo dejo.

miércoles, 3 de junio de 2015

SOBRE... EL AMOR ES UN LIBRO EN BLANCO


Como dije el otro día, mi nueva novela va por mi cuenta, sin editorial (ni haber pensado en ellas para nada). En unas horas debería de estar disponible. Por lo pronto, arriba os dejo la portada (muy gráfica y significativa), y abajo la sinopsis:


Rebeca Sáez de Heredia es una autora romántica que brilla allá adonde va por su estilo, su belleza 
y su popularidad… Pero, de algún modo, siente que su mundo se tambalea. Ha perdido el placer por 
todo lo que rodea a la literatura y teme perderlo también por escribir, algo que siempre ha sido 
su pasión.
Roberto de Vega es nuevo en el mundillo. Atractivo y fresco, ha irrumpido con fuerza allí donde 
jamás habría pensado encajar. Pero pronto descubre que, donde todo debería ser amor y armonía, 
no es oro todo lo que reluce.
¿Qué mejor lugar para medir sus fuerzas que el congreso más importante del género en España?
¿Quién se llevará el premio al mejor autor de romántica del año?
¿Por qué, a pesar de que son rivales, en ocasiones solo encuentran el mayor apoyo el uno en el otro?
Tal vez, porque, como dicen, el amor es un libro en blanco, y el final todavía está por escribir…



Es ficción. NO está basado en hechos reales. Eso sí, si me encuentro a un tipo como Rob en un ascensor, 
yo no respondo...

jueves, 21 de mayo de 2015

SOBRE... MONTÁRMELO POR MI CUENTA

Igual algunos ya lo sabréis, porque lo he dicho en mi muro, pero lo próximo que voy a sacar lo voy a hacer por mi cuenta.
Siempre fue el plan, desde el mismo momento en que tuve la idea y empecé a escribirla. A medida que avanzaba, y, sobre todo, al acabarla, supe que la decisión era la correcta: EL AMOR ES UNA PÁGINA EN BLANCO tenía que ser mía, mía, y solo mía (con la ayuda de mis lectoras 0 y Alain, que Lorito nunca aporta nada aparte de ruido de fondo).
Nunca me planteé mandarla a ninguna editorial, ni lo he hecho, ni lo voy a hacer. Y eso que, a riesgo de parecer algo engreída, creo que tengo una trayectoria que me permite decir que igual sería publicada. Pero no.
¿Por qué?
Porque es... personal.
No es que sea autobiográfica, qué más quisiera yo que algo así me pasara en un ascensor jajaja.
Personal quiere decir que me gusta mucho, que me gusta tanto que no quiero que nadie le meta mano jajaja. Estará mejor, estará peor, pero quiero que sea mía, con una portada que escoja yo y que me haga mi amiga Cova, con los comentarios de mis lectoras 0, con la sangre y sudor de Alain en cada párrafo (lo que tuvo que sufrir cuando le dije que no iba a matizar nada). Yo escogeré su precio y yo diré cuándo sale y cómo.
Y diréis "cuánto yoyoyo". Pues sí, me gusta el control. ¡Vaya novedad!


Y si alguien se pregunta por qué otra vez por mi cuenta, le diré: ¿dije alguna vez que dejaría de hacerlo? Leed bien estos post y mi muro. He dicho como millones de veces que compaginaría ambas. 
Yo empecé autopublicando y siempre me ha gustado hacerlo. Todos mis libros me gustan por igual y no por el modo en que han llegado al público los miro de modo distinto.


En definitiva, que me apetece. Y punto.

Nota mental: Alain, ya puedes dejar de mirarme así, no me he vuelto loca... todavía... del todo...

miércoles, 6 de mayo de 2015

SOBRE... REESTRENOS: EL SECRETO DE LOS MCKAY

A estas horas, podría decirse que estamos en capilla.
Mañana ya estará de vuelta en la calle el que fue mi mejor estreno, "El secreto de los McKay".
En su momento, fue una sorpresa para mí, pero todos lo son, porque nunca me espero que funcionen como lo hacen. Y ahora tendrá una nueva vida, de mano de la editorial Romantic. 
No sé si le irá bien, pero lo merece.
En todo caso, bienvenidos de nuevo, Morgan y Alexandra.


Sinopsis:

Alexandra Tremain no atraviesa un buen momento ni personal ni laboral. Cuando un desastrado profesor universitario entra por la puerta de su despacho ofreciéndole un caso que podría solucionarle la vida, se lanza de cabeza a la investigación, aunque el caso no es a lo que está acostumbrada: muertos antiguos, joyas desaparecidas y lo peor de todo, un profesor que no es lo que parece.
Morgan McKay se arrepiente casi al instante de haber contratado a esa señorita detective para solventar el misterio
de su familia. Es desordenada, caótica, y no parece capaz ni de solucionar sus propios problemas. Sin embargo, algo le impide despedirla... Aunque jamás reconocerá que siente siquiera la tentación de dejar caer su máscara.

jueves, 23 de abril de 2015

EL SECRETARIO Y EL DÍA DEL LIBRO...


Alain me mira. Yo finjo no ver que me mira. Pero me mira. Y él sabe que no puedo evitar reaccionar cuando me mira.
Parece mentira que nos conozcamos desde hace ya... prefiero ni pensarlo, y sea incapaz de decirme un "tenemos que hablar". Sería sencillo, y cómodo, y normal. Pero no hay nada normal en Alain Panphile. Si fuera normal, no sería un Panphile, para empezar (y si habéis escuchado hablar de su familia, seguro que estamos todos de acuerdo).
-¿Qué pasa?
Él no responde, así que el asunto debe de ser serio.
-Alainnnnnn... 
No sé si es por la "N" alargada a modo de amenaza, pero funciona. Alain se acerca y se sienta en una esquina de mi escritorio. Está demasiado cerca como para que le acierte bien con la grapadora, y lo sabe. Con el tiempo, ha perfeccionado ese tipo de cosas.
-¿No vas a hacer nada?
Miro a mi alrededor. No hay peligros a la vista, no arde la casa, Lorito no la ha liado en mucho tiempo...
-¿Hacer qué, cuándo, por qué? Y sobre todo, ¿ganaré algo haciéndolo?
Su sonrisa es diminuta. Le encanta cuando me pongo espiritual.
-23 de abril.
Me encojo de hombros. Ahora sé a qué se refiere. Por algún motivo, es habitual (y casi obligatorio), que los autores celebremos ese día regalando libros, promocionando, firmando... en definitiva, cosas de escritores.
-Paso.
Alain enarca una ceja oscura. No parece contento. Pobrecito, él que creía haberme domado al fin, haberme convertido en una autora seria, de las que publican en editoriales de verdad y todo, se topa de vez en cuando con que no he cambiado en absoluto.
-No deberías pasar. Es algo de buen tono.
Mientras habla, mueve las manos como si me diera lecciones. A veces me pregunto qué vi en él para que todavía siga aquí y ni siquiera me plantee la idea de dejarle marchar.
-¿Y cuándo he hecho yo algo solo porque haya que hacerlo y sea "de buen tono"? 
Imito su acento francés, lo cual le hace parecer todavía menos contento. Me temo que esto va a convertirse en una de esas charlas tipo "Las autoras de verdad son serias", "Las autoras de verdad se peinan", o "Las autoras de verdad no hacen lo que les sale del..." (bueno, esta última no la diría jamás Alain Panphile, pero solo imaginarle decirlo ya me hace feliz).
-Podrías ir empezando, petite. Dentro de poco vas a entrar en la edad adulta...
No me puedo creer que haya hecho un chiste con mi mi próximo cumpleaños. Ese maldito...
-Ya que hablamos de mi cumpleaños, espero que ya me hayas comprado algo bonito, o no te lo perdonaré.
De pronto, sonríe. Con "esa" sonrisa.
-Descuida, te gustará...
Se levanta de la mesa y se aleja. Lo tiene todo planeado y calculado al milímetro. Ahora me ha dejado sin defensas, pensando en qué puede consistir mi regalo. Maldito, maldito, maldito.
-Sería bonito hacer algo para el día del libro -dice, antes de salir del despacho.
Cojo la grapadora y la aprieto con cariño, aunque ya no tengo a quién tirársela. Odio pensar que pueda tener razón. 
De todas formas, paso. No voy a hacer nada para el día del libro. 

Nota mental: ¡¡¡Feliz día del libro!!!

martes, 7 de abril de 2015

SOBRE TRABAJAR SIN ESPERAR NADA A CAMBIO...

Que no es lo mismo que trabajar gratis, por cierto.
Cada día veo a gente que anuncia que va a dejar de escribir, que se toma un tiempo de reflexión o que dice que pierde las ganas porque no consigue lo que quiere. Sí, sí, ya sé que ellos no lo dicen con esas palabras, no todos, al menos, pero en el fondo se trata de eso. 

Hace años, muchos, muchos, cuando yo empecé a escribir, lo hacía para mí. Ni siquiera se me había pasado por la cabeza que nadie más pudiera leer lo que hacía. ¿Vender? ¿Firmar con una editorial? No sabéis lo bien que me lo pasaba haciendo lo que me daba la gana, cuando me apetecía, crear las historias que se me cruzaban por la cabeza y poner solo lo que me interesaba, porque eran para mí, no pensadas para nadie más.
Un día surgió esto de Amazon, y me lancé sin pensarlo.
Funcionó. Saqué otras, funcionaron, unas mejor que otras. Llegaron las editoriales, funcionaron... 

Pero ese no es el tema. El tema es ¿para qué escribimos?
Es curioso, pero poca gente dice ya que lo hace por diversión, simplemente, para ellos mismos, pero para ellos mismos de verdad, sin importar si llega a publicarse o no. 
Ahora mucha gente escribe buscando un éxito rápido y, sobre todo, dinero. Dinero hay más bien poco, y eso que yo vendo bastante bien. Desde luego, como para vivir de ello no da. Pero, a pesar de ello, cada día nuevas personas empiezan a escribir una novela y se atreven a publicarla.
Y no digo que tenga nada de malo, pero veo las frustraciones de algunos cuando no "triunfan" como ellos creen merecer. No llega la editorial soñada, no llegan las ventas, no llegan las críticas... Y eso es lo que le pasa a la mayoría de la gente, por desgracia, independientemente de si saben lo que hacen o no. 
Sobre la calidad de lo que se publica, así en general, no voy a hablar. Si uno mismo no se da cuenta de que lo suyo no es bueno, no está bien redactado o existen fallos garrafales, mal vamos, pero eso se le perdona a mucha gente y no pasa nada. De bodrios superventas están llenos los rankings de ventas y nadie hace nada por cambiarlo, aparte de quejarse en los muros de Facebook.

Es importante entrar sabiendo lo que hay. Y lo que hay es mucho trabajo a cambio de nada, o de muy poco. No hay que crearse unas expectativas basadas en lo bueno que dicen tus amigos que eres. Hasta los buenos se dan el batacazo. Hay cosas terribles que venden, pero no todo lo terrible lo hace. Mientras nadie invente la fórmula mágica, no sabremos por qué unos venden y otros no, a pesar de la calidad o falta de ella de sus obras.
Yo siempre digo que no espero nunca nada y así a veces me sorprendo para bien. Sigo escribiendo lo que me apetece, sin pensar en los lectores (sí, que lo sepáis, no pienso en vosotros jajaja). Básicamente, unas veces gusta más y otras menos, y a veces gusta lo más inesperado y lo "mejor" no gusta tanto, pero es algo que hay que asumir una vez que dejas que te lean.
Lo importante es que sigo haciéndolo por diversión, para probar cosas distintas, para mejorar (y se mejora, a base de escribir mucho y leer y escuchar buenos consejos). Nunca he escrito por dinero ni por méritos. Si fuera así, pondría un post en mi muro anunciando mi retirada.

Reivindico (sí, así de fuerte) volver a escribir como cuando éramos jóvenes y guapos, cuando solo escribíamos lo que nos pasaba por la cabeza, sin más, sin pensar en la gloria y la fama (ejem). Seguro que alguien lo recuerda. Desde luego, creo que no hay nada como escribir sin presión y solo lo que te gusta y como te gusta. 
Si yo me considerara escritora, lo haría pensado en que un escritor de verdad es el que lo hace por placer, no el que lo hace por dinero. 
Recordarlo de vez en cuando es bueno.

Nota mental: Alain se está dando de cabezazos contra un muro ahora mismo. Ese muro es mi espalda. Pobrecito Alain, no sabe que yo jamás seré una autora seria...